¿Qué es la motivación?

Al igual que con muchos términos psicológicos, la palabra motivación es de uso popular para explicar el éxito, el rendimiento obtenido en distintas actividades, toma de decisiones y en última instancia las causas de nuestra conducta, ¿pero realmente sabemos que es la motivación?.

Si buscamos en las raíces etimológicas, el término motivación procede del latín motus, que se relaciona con aquello que moviliza a la persona para ejecutar una actividad, es importante establecer que esta es un constructo teórico-hipotético que hace referencia al complejo proceso que causa la conducta, la cual se ve influida por múltiples variables -tanto biológicas y adquiridas-(1), actualmente ninguna definición del término ha reunido las características necesarias para ser universalmente aceptada(2)

Algunas de las definiciones que podemos retomar de motivación, son las siguientes:

“El conjunto de procesos implicados en la activación, dirección y mantenimiento de la conducta”(2)  y

Motivación entendida como la dirección e intensidad del esfuerzo con las que actúa el individuo, así hay una motivación direccionada si la persona se siente atraída o busca aproximarse a algo, mientras que la intensidad de la motivación haría referencia al grado de esfuerzo que realiza la persona durante la actividad(3) por ejemplo, se me puede considerar como motivado por el hecho de asistir a entrenar, pero no será la misma intensidad de motivación aquella persona que durante el entrenamiento se muestra participativo y proactivo que a la de aquel que se muestra pasivo.

Por lo que a grandes rasgos, por motivación podemos entender a los factores que inciden en nuestra conducta y en las características de la expresión de la misma.

Se puede considerar que las principales perspectivas que se han usado para abordar el estudio de la motivación, se pueden clasificar en: conductuales, humanistas y de tipo cognitivo, siendo que respectivamente la primera se centra en el papel que tienen las consecuencias, la teoría humanista está centrada en la capacidad humana para su desarrollo, mientras que la perspectiva cognitiva resalta el papel del pensamiento(1).

Motivación intrínseca y extrínseca

Como anteriormente se ha comentado, para abordar este constructo se han creado distintas teorías y clasificaciones del mismo, siendo probablemente la distinción más conocida entre motivación intrínseca, extrínseca y amotivación.

Se entiende por motivación intrínseca a aquella en la que se mantiene el desarrollo de una actividad por el placer y satisfacción que genera ejecutarla; mientras que en la motivación extrínseca el desarrollo de las actividades se ve influida por las variables contingenciales; por amotivación se entiende la situación en la que el sujeto no tiene interés en desempeñar la actividad, lo que suele llevar a una actividad desorganizada y a sentimientos que pueden interferir con su desempeño(4)(5)

Sin embargo, desde una perspectiva conductual se ha argumentado que no es válido hacer una diferenciación entre reforzadores extrínsecos e intrínsecos, puesto que todo reforzador incluye estímulos externos e incluye aspectos internos(6) por lo que siguiendo esta línea de pensamiento, cuando se hace referencia a una motivación intrínseca se hace mención de una actividad que actúa como un reforzador en sí misma, al obtener satisfacción o placer por realizarla.

¿Entonces es útil diferenciar entre motivación intrínseca y extrínseca? Para responder esta pregunta, me gustaría, en primer lugar diferenciar entre el significado que le estaremos dando a reforzador y recompensa, la principal distinción que debemos hacer es que un reforzador (positivo) es un acontecimiento que presentado inmediatamente de una conducta hará que se vea incrementada la frecuencia o posibilidad de que se vuelva a repetir una conducta(6), es decir  el reforzador está definido a partir de sus efectos en la conducta y será a partir de los mismos que se pueda considerar como tal, en el caso de una recompensa aunque muchas veces es considerada como un reforzador, es importante distinguir que no necesariamente lo tiene que ser, al ser las recompensas muchas veces establecidas de manera arbitraria, es decir desconociendo si esta es un reforzador a la persona o conducta.

En segundo lugar, considero importante hablar del principio de adición. El principio de adición, es muy básico, consiste en pensar que el hacer uso de recompensas externas incrementará aún más la motivación interna o en caso de que la motivación interna sea baja, se podrá incrementar haciendo uso de recompensas externas(3)(4)

Anteriormente se ha mencionado que un reforzador es tanto intrínseco como extrínseco, por lo que la investigación debería mostrar que las recompensas deben aumentar la motivación intrínseca tal y como lo señala el principio de adición ¿no es cierto?, no necesariamente. La investigación moderna indica que el uso de recompensas externas incrementará o disminuirá la motivación intrínseca dependiendo de la manera en que se valora la recompensa, desde una perspectiva cognitiva (teoría de la evaluación cognitiva) si se valora que a la recompensa como algo que controla nuestra conducta (por ejemplo estar bajo un contrato), la motivación se orientará hacía factores externos (motivación externa) en detrimento de una motivación interna, mientras que sí la recompensa obtenida lleva a la persona a sentirse más competente y autodeterminado, la motivación se considerará más orientada hacía el individuo (incremento de la motivación intrínseca)(3) llevémoslo a un ejemplo de práctica deportiva, se ha comparado la motivación de atletas compitiendo por placer y atletas compitiendo con el objetivo de ganar, aquellos que participan por placer se muestran con una motivación intrínseca mayor que aquellos que están enfocados en ganar(4). Esto nos haría pensar que es más importante conseguir una motivación intrínseca que una motivación extrínseca si queremos tener un adecuado rendimiento y que es vital trabajar sobre la misma,¿pero no hablamos que un reforzador incluye ambos elementos intrínsecos y extrínsecos? una posible respuesta es que se está nuevamente olvidando que realizar una actividad (en este caso deportiva) puede ser un reforzador en sí mismo -momento en el que se le consideraría que una persona tiene una alta motivación intrínseca- o puede volverse el medio para alcanzar un reforzador -momento en el que se conceptualiza que la persona tiene una motivación extrínseca- por lo que la perspectiva cognitiva en la que se supone que se tienen distintas formas de valorar a las recompensas (que no son lo mismo que reforzadores) no está en conflicto con la perspectiva conductual, que nos dirá que un reforzador se define según sus efectos en la conducta.

Por lo que sí queremos evaluar científicamente la conducta, sus causas o motivos (motivación) y sus leyes, la perspectiva conductual sigue siendo una opción acertada, el distinguir entre motivación intrínseca y extrínseca, puede resultar útil para establecer el abordaje del programa motivacional o de rendimiento, en especial cuando las investigaciones muestran que la motivación intrínseca -orientada hacia el goce por la actividad- es uno de los factores más importantes del deportista(4)

BIBLIOGRAFÍA

  1. Naranjo Pereira, M. (2009). MOTIVACIÓN: PERSPECTIVAS TEÓRICAS Y ALGUNAS CONSIDERACIONES DE SU IMPORTANCIA EN EL ÁMBITO EDUCATIVO. Revista Educación, 33 (2), 153-170.
  2. Herrera Clavero, F., Ramírez Salguero, M. I., Roa Venegas, J. M., & Herrera Ramírez, I. (2004). Tratamiento de las creencias motivacionales en contextos educativos pluriculturales. Revista Iberoamericana De Educación, 34(1), 1-21. Recuperado a partir de https://rieoei.org/RIE/article/view/2885
  3. Weinberg, R. S.. (2009). Motivation. En Handbook of Sports Medicine and Science Sport Psychology(7-17). Springfield, MA: Wiley-Blackwell.
  4. Jarvis, M. (2006). Sport Psychology A Student’s Handbook. New York: Routledge.
  5. Aguirre Loaiza, H., & González Gutiérrez, J. (2014). Factores motivacionales, variables deportivas y sociodemográficas en deportistas universitarios. Tesis Psicológica, 9 (1), 130-145.
  6. Martin, G. & Pear, J. (2008). Modificación de conducta qué es y cómo aplicarla. Madrid: Pearson .

FIGURAS

Figura 1. Free-Photos (2016) sin titulo, recuperado de: https://pixabay.com/es/hombres-funcionamiento-del-rastro-1245982/

Figura 2. Soberanes U. (2017) sin titulo, recuperado de: https://unsplash.com/photos/ngd2uo1eyZg/

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.